 |
 |
Introducción
|
|
La compra de una vivienda constituye en muchas ocasiones
una operación que sólo realizamos una vez en la vida y que requiere un
importante esfuerzo económico. Por ello es recomendable no precipitarse y elegir
aquella casa que mejor se adapte a nuestras necesidades y
posibilidades.
Cuando hablamos de necesidades nos referimos a aspectos como
la ubicación, calidad de las instalaciones, orientación, servicios comunes,
ruido, contaminación y así un varias consideraciones más que, aunque puedan parecer obvias,
no deben elegirse a la ligera pues puede ocurrir que cuando queramos enmendarlos
ya sea tarde. Por ejemplo, quién no ha oído expresiones como "esto no es lo que
buscábamos...el tráfico es insoportable...no hay quien
duerma con la ventana abierta..."
El segundo punto importante a la hora de elegir una vivienda
es saber si la que hemos elegido está dentro de nuestras posibilidades. Puede
que el proceso de búsqueda basado en la cobertura de nuestras necesidades haya
resultado fructífero (hemos dado con la casa de nuestros sueños) pero cuando nos
pongamos a echar números nos demos cuenta que no podemos pagarlo. Por tanto,
antes de lanzarnos a una búsqueda desenfrenada es fundamental realizar unos
cuántos cálculos que nos pongan "los pies en la tierra", es decir, nos ayuden a
acotar la búsqueda en base a nuestra situación financiera.
Como ocurre en la práctica, es muy común que la
situación económica de cada uno no permita afrontar la compra de una vivienda
sin recurrir a un préstamo.
|
|
Siguiente >
|
|
|
| Saber comprar |
| |
| Saber vender |
| |
|